
Que no, que me niego...que va a ser que no.
Sábado por la tarde, despues de un ajetreado día de trabajo mortal, cierro la librería y me dirijo a casa. Normalmente a esas horas empiezo a cruzarme con gente de todo tipo que se disponen a pasar su noche de asueto semanal, bien de cena, bien de copas, bien de lo que sea... eso sí perfectamente apañaos cada uno en su estilo, pero notandose que salen en su noche de sábado. Hoy sin embargo no ha sido así me he cruzado con varios esqueletos, con brujas de diversas edades, las mas pequeñas ya en brazos de sus madres, sin peluca, ni gorro y con los restos de pintura corrida por los mofletes, con zombies sexis que como manda la juventud, aunque pretendan parecer muertos, sus hormonas alteradas no lo están... y es que no me acordaba que es jalogüin, fiestas a granel en discotecas, cenas especiales en restaurantes, guirnaldas en las tiendas, calabazas decoradas con papel charol en el supermecado, y el agosto particular de las tiendas de disfraces y baratijas...
No me sirve ningun razonamiento, que lo justifique porque aunque el que más peso tiene es el comercial, ni más ni menos, hay que tener un poquito de dignidad cultural, y eso que soy de las que digo que hay que sumar, y no restar, sean tradiciones..sea lo que sea.
Me abstengo de darle un significado religioso al tema, el "homenaje" a los difuntos es propio de toda cultura religiosa o pagana, de hecho, Halloween (All hallow's eve), significa Víspera de Todos los Santos tiene su origen en la cultura celta, que celebraba el 31 de octubre el Shamain, u homenaje al dios de la muerte. Creían que el dios ¨Shamhain¨ permitía a las almas de los muertos regresar a sus casas terrestres aquella noche, y por eso durante esa noche las almas regresaban del mas allá a visitar a los vivos y apoderarse de sus almas para resucitar. Fueron ellos, nuestros celtas..los gallegos, astures, bretones, o aquellos anglosajones que luego llevaron la tradicion a tierras americanas, los que primero se vestian de espiritus, y adornaban sus casas con motivos funerarios para identificarse mejor con los espiritus visitantes y que asi pasaran de largo.
Yo me crié conmemorando el dia de difuntos, era fiesta, no habia cole,en el supermercado lo más que se podia encontrar eran los velones rojos que permanecian encendidos todo el día, me compraban huesitos de santo, que solian durar hasta el cercano dia de mi santo que siempre me gustó celebrar, cuando fui más mayor, alguna vez tuve que ir obligada al cementerio y arreglar las flores de la tumba de quien para mi ya no estaba allí y por supuesto más de una vez vi la representación del Tenorio , situada en esa noche de espiritus, Don Juan sacrílego y pendenciero, lo mismo andaba por claustros en busca de hermosas novicias o retaba a sus enemigos difuntos en los panteones de los cementerios, blasfemando contra lo mas santo y dudando de su eterna salvacion, (hasta que llega doña Ines claro, que unas faldas son unas faldas...)
Particularme reniego de ese pseudo progresismo que tiene como paradigma la cultura anglosajona, que la nuestra es muy rica, y oye puestos a trasladar fiestas, porque no prueban a poner las Fallas en todo Manhattan...que ya me veo celebrando dentro de unos años el Dia de Accion de Gracias que nadie sabe que c...es.
En fin, hoy es sábado y voy hacia mi casa, noche tranquila de lectura y reposo, pero sino fuera asi y me fuera de cena, me vestiria de vampiresa, pero no como las que me he encontrado al salir del trabajo, sino de esas que quitan el hipo al ritmo de una romantica cancion de Baute, aunque no sea a la orilla del rio sino a la luna de Valencia
¿no es cierto, paloma mía,
que están respirando amor?
Esa armonía que el viento
recoge entre esos millares
de floridos olivares,
que agita con manso aliento;
ese dulcísimo acento
con que trina el ruiseñor
de sus copas morador
llamando al cercano día,
¿no es verdad, gacela mía,
que están respirando amor?
Y estas palabras que están
filtrando insensiblemente
tu corazón ya pendiente
de los labios de don Juan,
y cuyas ideas van
inflamando en su interior
un fuego germinador
no encendido todavía,
¿no es verdad, estrella mía,
que están respirando amor?
Y esas dos líquidas perlas
que se desprenden tranquilas
de tus radiantes pupilas
convidándome a beberlas,
evaporarse, a no verlas,
de sí mismas al calor;
y ese encendido color
que en tu semblante no había,
¿no es verdad, hermosa mía,
que están respirando amor?
¡Oh! Sí, bellísima Inés
espejo y luz de mis ojos;
escucharme sin enojos,
como lo haces, amor es:
mira aquí a tus plantas, pues,
todo el altivo rigor
de este corazón traidor
que rendirse no creía,
adorando, vida mía,
la esclavitud de tu amor.
.....
No, el amor que hoy se atesora
en mi corazón mortal
no es un amor terrenal
como el que sentí hasta ahora;
no es esa chispa fugaz
que cualquier ráfaga apaga;
es incendio que se traga
cuanto ve, inmenso, voraz.
Don Juan Tenorio
Jose Zorrilla