martes, 10 de marzo de 2009

El Café


A veces son demasiados los problemas que nos acechan, parece que están agazapados en las esquinas de nuestro sin vivir cotidiano.

La mayoría de las veces los vamos capeando y conseguimos darles solución, otras muchas se quedan en simples cuestiones que quedan resueltas con el mero hecho de no darle más importancia que la que tienen…
Sin embargo hay días en que te enfrentas a hechos, a sentimientos, a vivencias que te empujan a tener que pensar en tomar decisiones que pueden incluso cambiar el rumbo de tu vida…

Y en ese caso?...

Seguramente pensarás que hay mil salidas, acertadas, erróneas, dolorosas, felices, costosas, dichosas, rentables, vacías o plenas como la felicidad que tanto anhelas.
Quizá en ese caso, lo mejor es sentarte delante de un buen café, imaginarte en un precioso lugar con solera en las piedras que lo sostienen y dejarse llevar…

Quizá eso te transporte al encuentro de tu particular Arbol Rojo y encuentres tu camino sin necesidad de irte muy lejos.

9 comentarios:

  1. La verdad que es una buena terapia. Y fíjate si tengo imaginación que al hacerlo me transporto a viejos castillos, estandartes medievales, doncellas lozanas, camas con dosel… bueno, ejem… No sigo.
    Un besazo rubia

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  2. Seguro que si, a mi me funciona siempre. Un buen café humeante y aromático es siempre un buen comienzo para todo. :)

    Saludos

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  3. A mi tambien me gusta imaginar, y sobre todo es lo que me hace vivir tambien. Tomate todos los cades que quieras he imagina solo una cosa LA FELICIDADAD
    tqm lo sabes

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  4. Constantemente a lo largo de nuestra vida vamos topando con encrucijadas que nos hacen tomar unos caminos dejando otros atrás. Es inevitable, porque incluso la elección "me quedo quieto sin hacer nada" es una elección tb única y por tanto excluyente de las demás.
    Por desgracia no somos seres ubícuos y sólo podemos ocupar un lugar en el tiempo y el espacio. Es por eso q elegir a veces es una terrible condena que nos autoimponemos, puesto que en el mismo delito está el castigo. Incluso cuando acertamos por una simple razón, la duda, la terrible duda con su estúpido nombre de perrita rusa.
    Lluvias de besos

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  5. Me encanta cómo lo cuentas.
    Pero creo que olvidas una parte esencial...los problemas que llevamos cosidos en la piel, de los que no somos conscientes frecuentemente y que nos impiden ver con claridad la escasa importancia que reálmente tienen los otros.
    De cualquier modo, la menda es cafeinómana perdida...y, aunque mis árboles favoritos están entre el verde frondoso de las merindades del Norte de Castilla en verano y el amarillo ocre del otoño burgalés, has conseguido motivar mi imaginación y evocar mis recuerdos.
    En realidad hay miles de paisajes mágicos, si los problemas más serios con los que topamos no consiguen correr un velo molesto...
    Las decisiones, que sean propias siempre y aunque haya posibilidad de errar. De este modo el velo desaparece y los colores de tu blog lucen resplandecientes.
    Un abrazo, ha sido un placer pasar de nuevo por aquí, hoy me has ayudado a ver el árbol que no distinguía en el inmenso bosque.

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Generalmente tendemos a ver nuestros problemas como más graves de lo que son en realidad y los problemas de los demás como menos graves de lo que son... Cuando estamos inmersos en un problema, no somos objetivos y algunas veces, los sentimientos nos bloquean y los otros, ajenos totalmente, ven una solución sencilla y rápida en donde nosotros sólo vemos complicaciones, por eso, sentarse a reflexionar delante de una taza de café me parece una terapia de lo más acertada.
    Un abrazo

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